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¡Por favor, es importante, presten atención! Si por efectos negativos de la naturaleza, en su casa hay un niño con Síndrome de Down (mongolismo), lea y analice bien la información que sigue, pues los niños que tienen esta enfermedad se pueden curar, SANAR, logrando, en la mayoría de los casos, llegar a ser completamente normales. Hemos prometido a Dios hacer estos tratamientos gratis.
ENFERMEDADES POR ABERRACIONES GENETICAS Síndrome de Down FUNDACION SINDROME DE DOWN “LUZ DE VIDA” Estos son los primeros Artículos de la Fundación Síndrome de Down “Luz de Vida”, la cual está debidamente constituida y legalizada, inscrita ante la Cámara de Comercio de Neiva el 16 de Abril del 2007 bajo el número 00018362 del Libro I de las personas jurídicas sin animo de lucro, NIT: 900144619-1 y ante la Secretaría de Hacienda Departamental. ESTATUTOS DE LA FUNDACION SINDROME DE DOWN “LUZ DE VIDA”CAPITULO INOMBRE, DOMICILIO, JURISDICCION, OBJETO
ARTICULO 1. NOMBRE. Con el nombre de FUNDACION SINDROME DE DOWN “LUZ DE VIDA” funcionará este organismo, que en adelante y para los efectos de éste Estatuto se denominara Fundación. Dicha entidad será de derecho privado y sin ánimo de lucro. ARTICULO 2. DOMICILIO JURISDICCION. La sede administrativa y domicilio legal de la Fundación, estará ubicada en la Carrera 7 No. 15 – 26 del municipio de Neiva, Departamento del Huila, pero podrá establecer dependencias en el resto del país y en el extranjero. ARTICULO 3. DURACION. El término de duración es indefinido aunque puede disolverse en los casos previstos en estos Estatutos o por Ley. ARTICULO 4. OBJETO. La Fundación tendrá como finalidad continuar los estudios y tratamiento de los niños con Síndrome de Down, investigados por el Dr. FERNANDO SANTIGADO DE IRAZABAL, ya demostrados, que curan esta enfermedad, no causan ningún efecto secundario, no tienen contraindicaciones, no atentan contra la vida humana así sea en estado embrionario, no van contra la ética. Formar un grupo de investigación con Pediatras, Biólogos, Genetistas, Psiquiatras, Bacteriólogos, Terapeutas Físicos, para continuar las investigaciones que éste medico inicio pero con metodología actual. MISION: La misión de la Fundación es proporcionar los medios y posibilidades de curación a centenares, miles y millones de niños con Síndrome de Down. ENFERMEDADES POR ABERRACIONES GENETICAS Doctor Jaime Meléndez Moreno MD Es un tema demasiado extenso y un poco difícil de entenderlo. Comprende numerosas enfermedades como el Mongolismo (Síndrome de Down), distrofias musculares, hemofilia, artritis reumatoidea, diabetes, hipotiroidismo, depresión y estados maniaco depresivos, entre muchas otras. LIQUIDO AMNIOTICO Y GENETICA Tratamiento de las enfermedades moleculares por un método biológico. A mediados de la década de los cincuenta del siglo XX, un médico antioqueño, el Doctor Fernando Santiago de Irázabal C., se adelantó cincuenta años a la clonación, células madre y otras investigaciones similares actuales para curar diferentes enfermedades, consecuencia de aberraciones genéticas. Entre las investigaciones que hizo son impresionantes los resultados que obtuvo curando niños mongólicos, sanando pacientes con cuadros depresivos severos, controlando el dolor que produce el cáncer con métodos biológicos más potentes que lo obtenido aplicando morfina pero sin sus indeseables efectos colaterales. Para cuando se vean los resultados del Proyecto Genoma Humano PGH, el boom de final del siglo pasado, pasaran varios lustros hasta que se pueda hablar de una genofarmacia que sea útil, a unos costos que no estarán al alcance de todos y con consecuencias negativas impredecibles. Ha sido prácticamente nula la colaboración de los colegas para seguir adelante curando a muchos pacientes y continuar las investigaciones del Doctor Fernando Santiago de Irazabal. Sin embargo, tuve la ocasión de tratar un paciente con depresión, y aunque solo se pudo hacer un 10% del protocolo investigado, se recuperó en un 50%: al mismo tiempo traté otra paciente que sufría dolores severos provocado por una artritis, a la cual ya no le servían los medicamentos formulados por la EPS, le apliqué unas pocas dosis del LAH, el dolor desapareció en 48 horas, y me llamó mucho la atención que se llenó de energía, vitalidad, rejuveneció. Transcribo parte de uno de los trabajos del Doctor Fernando Santiago de Irazabal: SINDROME DE DOWN (MONGOLISMO) El Sindrome de Down ó mongolismo, es una anomalía congénita que aparece como consecuencia de una alteración cromosómica, y es causa de retraso mental. Las principales complicaciones que ocasiona son la cardiopatía congénita y la leucemia, que disminuye la esperanza de vida del niño mongólico. El signo más evidente del mongolismo es un aspecto característico por facciones pequeñas y ojos pequeños, almendrados y sesgados hacia arriba. Otros síntomas, no siempre presentes, consisten en flacidez, aplanamiento de la nuca, dedo meñique curvado y las rayas de las manos manifiestamente cortadas y anchas. Cuando el niño afectado por el síndrome de Down crece, se hacen evidentes otros síntomas. Las manos son siempre anchas y cortas, con el meñique corto e hinchado, y los pies, también cortos, aparecen con un espacio interdigital excesivo y una anchura total desproporcionada. Las anomalías cardíacas son también frecuentes (cerca del 35% de los casos), así como las hernias y los trastornos intestinales. El mongolismo es uno de los estados asociados a una anomalía cromosómica que ocurre con mayor frecuencia. Su importancia, dentro del problema global del retraso mental, la revela el hecho de que representa del 10 al 15% del total de deficientes mentales acogidos en instituciones o asilos. Solo hasta 1959, Lejeune y Turpin descubrieron que el niño mongólico tiene 47 cromosomas, siendo el extra un pequeño cromosoma acrocéntrico, considerado hoy de modo convencional como el vigésimo primero. No obstante, en un reducido porcentaje de enfermos este material cromosómico no se dispone como un cromosoma separado, aparte, sino como una traslocación del brazo largo del cromosoma 21 (grupo G) (figura 1), ya sea en uno del grupo D, o en otro del grupo G. Sin embargo, de todos los signos y síntomas clínicos el único constante es el retraso mental. El coeficiente intelectual (CI), suele estar dentro del margen 25-50. Naturalmente hay casos en que este retraso mental, presente siempre en el mongólico, no es siempre manifiesto en la infancia.  Hall, en el recién nacido mongólico, escoge diez signos cardinales: 1. Ausencia del reflejo de Moro. 2. Hipotonía muscular. 3. Perfil facial aplastado. 4. Aberturas palpebrales oblicuas. 5. Pabellones auriculares displásticos y con inserción baja. 6. Piel de la nuca redundante. 7. Pliegue de simio o atípico en las manos. 8. Hiperflexibilidad. 9. Pelvis displástica. 10.Clinodactilia (encurvamiento) del dedo meñique.
El niño mongólico se halla expuesto con mayor riesgo a las neumonías y a las enfermedades cardíacas. |
En los niños con iris de color claro, las manchas de Brushfield (iris moteado) son indicios valiosos para confirmar el diagnóstico. En los recién nacidos, llama la atención la redondez de la cabeza. Cuando hay dudas para el diagnóstico del mongolismo, el problema se puede resolver con el análisis de los cromosomas (cariotipo). CAUSAS Ya comentamos que la causa del síndrome de Down es una alteración en los cromosomas. La dotación cromosómica normal es de 46, agrupados en 23 pares que se numeran del 1 al 22 más otro par, el 23, que corresponde a los cromosomas sexuales. En las células de los afectados de mongolismo existe un cromosoma de más, es decir, 47, siempre en el grupo cromosómico 21. No se conoce con certeza la causa de la aparición de este cromosoma sobrante, pero está relacionada con la edad de la madre. PREVENCION Actualmente, puede practicarse a la gestante, hacia la semana 14 del embarazo, una prueba denominada amniocentesis, que permite diagnosticar si el feto está afectado por el síndrome de Down. Esta prueba es aconsejable para todas las embarazadas mayores de 35 años y si existen antecedentes familiares de mongolismo en alguno de los progenitores. INCIDENCIA EN LA EDAD DE LOS PADRES Existe una relación directa entre la edad de la madre y la frecuencia de aparición del síndrome de Down. Si bien la edad del padre también influye, su importancia es muy secundaria. La probabilidad de que el niño nazca con mongolismo es de un caso de cada 2.300 cuando la madre tiene 20 años. La probabilidad aumenta a un caso de cada 290 si la madre ha superado los 30 años.La probabilidad alcanza un caso de cada 46 cuando la madre ha cumplido los 45 años. LIQUIDO AMNIOTICO Y GENETICA Tratamiento de las enfermedades moleculares por un método biológico. La base del tratamiento para las enfermedades moleculares es un procedimiento biológico en base del Liquido Amniótico Humano (LA). Siempre que se haga siguiendo el protocolo de tratamiento ya investigado, además de los enormes beneficios para el paciente, no se corre absolutamente ningún riesgo, ni tiene contra-indicaciones de ninguna clase. CONCLUSIONES SOBRE EL MONGOLISMO Las respuestas iniciales observadas con el tratamiento de LA, en niños mongólicos, fueron sorpresivas para nosotros, y para un observador desprevenido, difíciles de ser aceptadas y creídas. El número de casos tratados nos ha permitido durante este tiempo estandarizar no sólo las dosis útiles, sino también fijar ciertas pautas, las que por lo general se manifiestan siempre con una gran invariabilidad. Uno de estos parámetros, el cual se evidencia con la primera dosis de LA, es sobre el sueño, el cual nos sirve para fijar la pauta sobre la actividad biológica del líquido que se está inyectando. Esta peculiar acción se manifiesta, no sólo en los niños con alteraciones genéticas, sino también en los testigos normales. 1. Sueño. La característica en el mongólico con el tratamiento del LA es la normalización de su sueño agitado e irregular. A pesar de no seguir inyectando LA, el sueño continúa tranquilo y esta particularidad biológica, por lo general, no retrocede. 2. Lenguaje. Es uno de los parámetros más nítidamente influenciados por el LA. Después de las primeras cinco a diez inyecciones, el niño mongólico que sólo dice dos a tres palabras o nunca ha hablado, comienza a usar gran número de fonemas y palabras con una o dos sílabas. Posteriormente aumenta su logorrea, con adaptación de frases con palabras de dos, tres y más sílabas. En algunos casos particulares son capaces de sostener diálogos simples. A las tres semanas de iniciada la terapia en niños cuyo lenguaje era ininteligible aun para su propia madre, este se hace perfectamente entendible a sus padres y familiares, en especial para referirse a lugares comunes o para pedir sus alimentos. En los que ya hablan, pero lo hacen con marcada dislalia, la vocalización mejora notablemente. Desaparecen los sonidos y pausas explosivas en su modulación. Las mejorías son más notorias de los cuatro años en adelante, por el mejor desarrollo del sistema foniátrico motriz. En casos excepcionales, en los cuales estos niños no hablaban o su léxico se componía sólo de dos o tres palabras, aparece sorpresivamente el lenguaje con vocalización muy adecuada y la correcta aplicación de sustantivos, adjetivos y pronombres. Historia 1 M.T. Mongólica, de 16 años y la menor de diez hijos. Cardiopatía congénita. Las infecciones respiratorias desencadenan insuficiencia cardiaca congestiva (ICC). Presenta adinamia, dolores articulares, anemia. No es capaz de describir sus síntomas, porque sólo dice papá y mamá. En abril de 1971 le practican tres punciones de crestas iliacas con el diagnóstico de leucemia aguda. Historia 000959 del Hospital Pablo Tobón Uribe, donde fue tratada hasta mayo. Se trasladó a su casa, con tratamiento de sólo analgésicos, por lo avanzado del caso, agravado por su ICC. En mayo comenzamos serie de LA para tratamiento de su dolor, con dominio satisfactorio del mismo. A los veinte días de esta terapia, sorpresivamente empezó a pronunciar palabras y a formar frases con el adecuado uso de los pronombres posesivos y reflexivos, tales como: “llamen al dotor para que me quite el dolor”; “se me arden mis manos”; “no quiero indeción” (por inyección); “quiero ir al nodoro” (por inodoro), lo cual ya hacía correctamente, pues antes no tenía control adecuado de los esfínteres. Adquirió un léxico de unas sesenta palabras y comenzó a demostrar gran interés por su medio ambiente. Es interesante este caso por la asociación de leucemia y mongolismo, y por la espectacular acción del LA sobre lenguaje y mentalidad. Otro caso es el del niño mongólico que deje de hablar por lesión cerebral, y después de una serie corta de aplicaciones de LA, el lenguaje aparece expresado en frases cortas y con aumento intensivo de la atención para tratar de vocalizar. Las mejorías en el lenguaje, observadas en estos niños mongólicos no retroceden. 3. Coordinación motora. La mejoría es muy notoria en esta esfera no sólo desde el aspecto de la marcha, sino sobre el desarrollo de la inteligencia, manifestada en el dibujo y en la simetría para hacer rayas, círculos y dibujar la figura humana. También en la colocación correcta de cubos por tamaño progresivo. Aprenden a usar mejor sus manos para comer. Corren y saltan con más facilidad y sin tropezar. Su marcha se hace más estable y menos vacilante. Suben y bajan con facilidad las escaleras y se deslizan con mucha soltura por los toboganes. Con cuatro años son capaces de manejar un triciclo. Aprenden a vestirse y calzarce sin ayuda. Inclusive se observa corrección de la displasia pélvica en las radiografías, lo que explica la mejoría para la marcha. Historia 36 (figura 2) R.D.S. Residente en Medellín. Cuatro hijos. Seis años y medio de edad. Parto de nalgas. Estuvo en incubadora ocho horas. Ha sido sano. A los tres años una radiografía de cadera, muestra acentuada displasia pélvica. Caminó a los dos años y medio con un aumento de la base de sustentación. Su hipotonía muscular es tan grave, que no es capaz de sostener adecuadamente su cabeza para mirar. Abdomen globuloso. No habla. Comenzó la aplicación de LA en abril de 1971 y hasta julio de 1973 había recibido 198 inyecciones. Las mejorías fueron excelentes en todas las esferas. Desaparición de su hipotonía muscular con gran facilidad para correr, saltar y nadar. Mejoría en su lenguaje y gran facilidad para el aprendizaje. Lleva dos años de “kinder” con niños normales con una gran adaptación. Los cambios físicos son muy marcados: horizontalización casi total de la abertura palpebral. Desaparición del abdomen globuloso con estilización de la figura. En el control radiográfico hecho en junio de 1972 se observó desaparición de la displasia pélvica; sólo persiste anteversión del fémur derecho que no ha hecho necesario el uso de zapatos ortopédicos. Entiende todas las órdenes y es un gran colaborador en las labores de la casa, barre, lava la loza, ayuda a servir los desayunos, etc. A principios de 1973, entra a clases de foniatria en donde es el mejor alumno por su atención y aprovechamiento. Ha crecido 16 cm en los 30 meses de tratamiento, y su talla actual es de 103 cm. Esta mejoría de la hipotonía muscular es expresada gráficamente por las madres, quienes dicen sentir los niños más duros. 4. Conducta. Es otro parámetro factible de rápida modificación por el LA. Del autismo pasan a una gran actividad psicomotora, con gran interés por el medio ambiente. Se vuelven más sociables y buscan la compañía de otros niños. Dejan de pellizcar y morder. Así mismo, desaparece la succión del dedo pulgar y el incómodo balance en la cuna, duermen estirados y no vuelven a adoptar la posición fetal. No se llevan a la boca todo lo que ven y tocan, inclusive sus propias materias fecales. El niño mongólico en tratamiento con LA, es más ordenado y cuida más de su aseo personal. Empieza a controlar adecuadamente sus esfínteres y evita la micción cuando tiene su ropa puesta manifestando con palabras o señales los deseos de micción o defecación, lo cual se puede apreciar desde la tercera inyección de LA. Historia 58 F.E.B. De Medellín. Ocho años. Edad de la madre en el embarazo, 39 años. Este niño con la primera dosis de LA presenta normalización del sueño, y con la tercera, control total de los esfínteres. Algunos de estos niños tienen tendencia a lanzar gritos estridentes, de modo continuo. Este trastorno de la conducta, desaparece paulatinamente a medida que avanza el tratamiento y su inconformidad la manifiestan con un llanto muy fisiológico. Su coeficiente de sociabilidad y recepción del medio ambiente, se ven mejorados continuamente. Se vuelven más festivos, más suspicaces y ríen de modo natural y espontáneo. Un grupo reducido de niños mongólicos, tildados de irrescatables, con un grado extremo de agresividad, no mejoraban con dosis muy altas de sedantes y gangliopléjicos o estos no podían ser usados por las reacciones graves de extrapiramidalismo con grandes lesiones por autodestrucción con dientes y uñas, como en el siguiente caso: Historia 47 S.L.C. Reside en Bello. Once años de edad. Pésimo desarrollo ponderal con acentuado retraso mental. Muy deforme en sus facciones. Excitación psicomotriz permanente con actos de automutilación, por lo cual tiene que estar con manoplas y vendajes. Intolerante a los gangliopléjicos. Electroencefalograma normal. Comienza LA en julio de 1971, con supresión y recaídas alternadas de la excitación. A los cuatro meses su mejoría se estabiliza. Ya no usa manoplas y se ha vuelto festivo y cariñoso. Eventualmente trata de presentar crisis periódicas de excitación, pero nuevas dosis se las suprimen de modo rápido. Además, presenta desarrollo ponderal y grandes cambios físicos. No debe suprimirse la terapéutica en estos casos extremos, ya que con el bombardeo genético intermitente, vemos cómo paulatinamente se va estructurando la mejoría. 5. Atención. Es uno de los factores que más mejoran y ayudan a la recuperación del niño mongólico. De su abulia y apatía pasan a un estado de alerta, permanente y progresivo, el cual es sostenido. 6. Memoria. Mejora intensamente. Recuerda las palabras oídas el mismo día, o en días anteriores y la situación de lugares y cosas, aunque hayan pasado varios meses de esta vivencia. Esta cualidad hace más efectivas las órdenes que se les dan: recados, ejercicios anteriores, o bailes y canciones. 7. Facilidad para el aprendizaje y la imitación. Es la mejoría observada en estas esferas, lo que más facilita la enseñanza y rehabilitación del niño mongólico. Comparados con grupos no tratados con LA se observa la facilidad para asimilar los ejercicios de gateo y rastreo en un tiempo corto. Aprendizaje que fue muy lento y laborioso en los niños no tratados. En los más integrados, que ya leen y escriben, la lectura se vuelve más fluida, y de la única cuartilla que mecánicamente han aprendido a leer, pasan fácilmente a leer otros modelos de cuartilla. Lo mismo ocurre para la escritura y el dibujo (historia 13). 8. Asociación y analogía de ideas. En los niños tratados con LA hay más coherencia en sus ideas y narraciones, aun en los integrados. Desaparecen muchas ideas obsesivas y compulsivas. La analogía es extraordinaria. Vemos como toman un cable para imitar que hablan por teléfono, una rueda para simular que manejan un automóvil, etc. Serían interminables los ejemplos y vivencias que pudieran darse de los mongólicos tratados con LA. 1. Cambios físicos (figura 3). Es uno de los parámetros biológicos más claramente influenciables por el líquido amniótico. En los niños pequeños lo primero en desaparecer es la protrusión de la lengua, la boca entreabierta, la salivación e inclusive el lagrimeo ocular. Si hay blefaritis y dermatosis asociadas, estas tienden a mejorar. En otros casos excepcionales, en los que el niño nunca vierte lágrimas, estas hacen su aparición. Progresivamente su cara se va haciendo más expresiva. Desaparece la facies de mirada suplicante, tan característica del mongólico. La abertura palpebral se vuelve horizontal y su oblicuidad va disminuyendo. El hipertelorismo (separación excesiva de los ojos) se vuelve menos acentuado. Mejoran el nistagmus y el estrabismo. Sus rasgos faciales se estilizan, lo mismo que la silueta; desaparece progresivamente el abdomen globuloso y la giba cervical, con insinuación del canal cervical. La piel se suaviza y el pelo se vuelve más lacio y sedoso. En los lactantes el cambio físico es tanto, que para un observador no experimentado se dificulta hacer el diagnóstico de trisomía. La displasia pélvica mejora (caso 36). La mejoría de la hipotonía muscular, explicaría la desaparición del abdomen globuloso y los progresos en la coordinación motora. El crecimiento lineal es muy visible y puede alcanzar los 18 cm en los 30 meses de observación. Como ejemplo tenemos: Historia 33 C.M.B. Residente en Medellín. Hija única. El 4 de diciembre de 1971 su talla era de 83 cm. pero el 10 de julio de 1972 medía 92 y un año más tarde 101. El mongólico en tratamiento con LA puede duplicar la estatura, respecto a la del niño normal de la misma edad; este parámetro se va igualando después del primer año de tratamiento. El desarrollo ponderal es acentuado, pero en los niños con abundante panículo adiposo hay pérdida temporal de peso, con adelgazamiento estético. Estos efectos biológicos son más visibles en los mongólicos pequeños, pero pueden ser observados inclusive hasta los 18 años. En ninguno de estos casos se ha presentado hepatitis u otro tipo de infecciones virales, pues somos estrictos en la elección de la donante y empleamos siempre material desechable; así como tampoco se han observado efectos endocrinos sobre las gónadas sexuales, ni reacciones de ninguna clase a pesar de las dosis prolongadas (230 inyecciones, historia 37). La rehabilitación posterior debe hacerse con personal especializado, y sería conveniente que el mongólico estuviera siempre asociado a niños normales. El adecuado equilibrio emocional, en el hogar, es básico para la rehabilitación del niño mongólico. Por lo general, los padres del mongólico son aprehensivos, con complejos de culpabilidad por el niño enfermo; pero al preguntárseles si consideran conveniente la continuación del tratamiento con LA su actitud mental cambia, al observar las rápidas mejorías en su hijo y la exclamación más frecuente es que están felices. RESUMEN 1. Se preconiza el tratamiento de enfermedades con aberraciones genéticas, como el mongolismo, con un producto biológico. En este caso, el líquido amniótico (aplicado parenteralmente), en sus complejos enzimáticos, logrando una información genética normal. 2. Las mejorías dadas por el líquido amniótico, una vez establecidas, no retroceden. 3. El tratamiento, con el líquido amniótico, abona el terreno y facilita grandemente el aprendizaje para las terapéuticas de rehabilitación física y foniátrica. 4. Con la aplicación de líquido amniótico por periodos largos (inclusive por vía venosa), no se han observado reacciones adversas de orden general o local. 5. Se observaron mejorías nítidas en el crecimiento lineal, desarrollo ponderal y cambios físicos, en los niños mongólicos tratados. 6. Esta mejoría se manifestó, en general, en todas las esferas. 7. Las respuestas positivas, obtenidas con el líquido amniótico sobre los niños mongólicos, son de tan fácil observación y de aparición tan precoz que pueden ser valoradas por cualquier investigador, en el transcurso de cuatro semanas, después de instalado el tratamiento. Si usted sabe de familias que tengan un niño con MONGOLISMO, ayúdelos haciéndoles llegar esta información |
MIS COMENTARIOS: Las propiedades curativas y analgésicas del LA son múltiples y muchas de ellas ya han sido demostradas clínicamente, demostradas en estudios serios, varios ya publicados, además de mis experiencias personales en este campo. Lo más llamativo es la corrección de las llamadas “aberraciones“ genéticas, por ejemplo, el Síndrome de Down. Así también ocurre con otras entidades clínicas como lo es la diabetes, distrofia muscular, hemofilia, depresión y otras. Queda mucho por investigar a nivel molecular, pero ha sido imposible que los colegas, y aun entidades docentes presten un mínimo de atención. Da tristeza ver como se pierden centenares, por no decir miles de litros diarios de LAH que darían salud a millones de personas. |
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